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Nadie puede alegar ignorancia de la ley 

Contacte al Autor: Comisión Alajuelense de Defensa del Idioma Español 

El artículo 129 de nuestra Carta Magna establece que “Las leyes son obligatorias y surten efectos desde el día que ellas designen; a falta de este requisito, diez días después de su publicación en el Diario Oficial. Nadie puede alegar ignorancia de la ley, salvo en los casos que la misma autorice”. ¿Habrá alguna ley que nos permita alegar ignorancia de esa u otras leyes? Posiblemente no.

Existe la tesis de la obligación de conocer las leyes. Esto es, estamos obligados a estudiarlas puesto que las hemos de cumplir; el que omite ese deber incurre en negligencia y ha de asumir las responsabilidades de su conducta. Un refuerzo de este punto de vista lo constituye la teoría de la publicación de las leyes aprobadas, según la cual ese acto de publicidad es lo que permite que toda persona interesada pueda conocerlas, y a partir de ese momento, opera la obligación de cumplirlas.

De acuerdo con lo anterior, por ejemplo, se debería saber que desde el 12 de mayo del año en curso rige la Ley N° 9236, que se refiere a la Aprobación del Tratado de Extradición entre la República de Costa Rica y la República del Perú. También se deberían conocer otros cuantos miles de leyes para cumplir con el deber cívico, según nuestra Constitución Política.

Una de las leyes más ignoradas

Junto a la gran cantidad de leyes que tenemos y de las que nos jactamos los costarricenses –aquí hay una ley para todo–, existen muchas que son ignoradas, no solo por los ciudadanos, sino por las instituciones que deben aplicarlas. Este es el caso, por ejemplo, de la Ley 7623, denominada “Ley de Defensa del Idioma Español y Lenguas Aborígenes Costarricenses”, que data de setiembre de 1996 y cuyo Reglamento no se publicó sino hasta el año 2008. Esto es, se publicó doce años después.
Los desconocedores, en este caso, son el Ministerio de Cultura y Juventud y setenta y nueve de nuestras ochenta y un municipalidades, distribuidas en todo el territorio nacional. Estas instituciones públicas no saben que existe la mencionada Ley, o lo saben pero no les interesa su aplicación. Ello se desprende del hecho de que no existe una Comisión Nacional y de que solamente hay dos comisiones cantonales establecidas. Lo anterior, suponemos, porque la defensa implica, de acuerdo con la norma, la creación y el funcionamiento de comisiones, asignar presupuestos, crear responsabilidades y mucho trabajo más...

Se ignora también lo nuevo

La Real Academia Española (RAE) publicó en el 2010 una nueva Gramática y una nueva Ortografía. De esto el MEP, en cuatro años, no ha mencionado absolutamente nada. En otras palabras, no se conoce ninguna directriz del “ente rector” referida a este tema. Los profesores de Español que conocen “algo” de la nueva gramática es porque el asesor de capacitación promovió cursos sobre esta novedad, patrocinados por el Colegio de Licenciados y Profesores en Letras, Filosofía, Ciencias y Artes (Colypro) o porque los educadores, en forma individual, se han preparado. Pero, de todas formas, lo más nuevo de nuestra lengua no se puede aplicar en las aulas, porque no es oficial, todavía.

La nueva ortografía de la RAE está proponiendo, entre otras novedades, un abecedario con un solo nombre para cada letra y que sea común en todo el mundo hispano. La propuesta tiene la finalidad de armonizar su denominación.

• B.Sunombrees“be”.Hayquedesechar“balta,blarga o b de burro”.
• Sedesechanlosdígrafoschyll,precisamenteporesa condición.
• I. Esta letra se llama solamente “i”. Hay que olvidar lo de “i latina”.
• R.Estasellamaúnicamente“erre”.Todavíaalgunosla enseñan –y la pronuncian– como “ere” o “erre”, dependiendo del lugar que ocupe al inicio, dentro (entre vocales, entre vocales y consonantes) o al final de palabra.
• V. Esta es la “uve”. Se solicita desechar “b baja”, “b corta”, “b pequeña” y “b de vaca”.
• W.Ladobleuveouvedobleeselnombredeestaletra. Se propone desechar el nombre “doble u”, que es influencia del inglés. Casi todos pronuncian “triple doble u” cuando se refieren a una dirección electrónica (www).
• Y.La“ye”,usualmenteesllamada“igriega”(y).Escomún escuchar: ¿Su nombre se escribe con “i latina” o con “i griega”? Lo mismo ocurre con las bifurcaciones de los caminos que tienen esa forma.

La educación es un trabajo de todos

La formación del ciudadano, en casi todos los campos, está influida por la familia, la comunidad, la escuela y los medios de comunicación colectiva, entre otros.

En el campo de la comunidad, las instituciones de prestigio como las municipalidades, los bancos y las instituciones públicas (tribunales, ministerios), entre otras, tienen gran credibilidad. La confianza de los usuarios se manifiesta no solamente en los servicios que estas entidades prestan, sino también en lo que escriben, aunque esa no sea su especialidad. Así, los yerros en el idioma en que estas instituciones incurren tienden a ser más “creíbles” que los que se ven, por ejemplo, en los pequeños comercios, en la carnicería o en la soda del barrio.

En la era de la tecnología, el papel de los medios es impactante. El aprendizaje de nuestra “lengua materna” no escapa a ello: en tanto en las aulas se enseña una regla idiomática una vez al año, la televisión lo hace, a la inversa, cientos o miles de veces. Por ejemplo, el programa “La pension” (sic) lleva tres lustros al aire, sin que les alcance la tinta para escribir una tilde en su nombre. Caso contrario: por varios años en “Sábado felíz” (sic) la tilde era más grande que la i.

Lo mismo ocurre, cotidianamente, con los “textos explicativos” que se escriben en la parte inferior de las pantallas de los noticiarios, con errores garrafales de ortografía. Asimismo abundan los yerros de todo tipo que se transmiten en la publicidad o en los artículos periodísticos que escriben profesionales en varios campos pero no muy duchos en español.

El lenguaje inclusivo

La tendencia a querer incluir a los interlocutores, de ambos sexos, en nuestra escritura o en el mensaje oral hace que se incurra en desafortunados gazapos. Hay muy pocas palabras que se prestan para ello: “las y los costarricenses”, “las y los pobres”, “las y los estudiantes”...

Esta preferencia en el uso del lenguaje complica y multiplica las palabras en lugar de contribuir con la economía de este. Con esa tendencia, en un texto como “todos sabemos que los niños, gustosos, se ayudan los unos a los otros”, debería escribirse: “todos y todas sabemos que los niños y las niñas, gustosos y gustosas, se ayudan los unos y las unas a los otros y a las otras”. O bien se puede acudir al adefesio siguiente: “Todos(as) sabemos que los(as) niños(as), gustosos(as), se ayudan los(as) unos(as) a los(as) otros(as)”.

Los que proponen este estilo olvidan que unas palabras modifican a las otras y devienen errores no calculados: “Señores padres y madres de familia: a partir de esta hora...” se lee y se escucha, todos los días, a las diez de la noche, en todas las televisoras de nuestro país. Aquí resulta que “señores” modifica a padres y a madres, así como “de familia” modifica a ambos. Ergo, no es correcto el vínculo “señores madres de familia”, que se saca por lógica. Hasta nuestro Presidenteeducador y nuestra Ministra de Educación incurren en yerros como “señoras y señores diputados, las y los educadores, las y los funcionarios”. Aquí no existen “señoras diputados”, “las educadores” ni “las funcionarios”.

El esnobismo en el lenguaje

El primer desastre idiomático lo constituye una tendencia a imitar, en la escritura, aquello que se considera “distinguido”, como insertar anglicismos en donde no hacen falta, pues tenemos un idioma tan variado en sinónimos y tan rico en su vocabulario que sobran opciones para escoger. Sin embargo, muchos periodistas tienen esa predilección y creen que con destacar tales palabras (entre comillas o forma diferente de letra) se subsana el asunto. No hay forma de que entiendan la importancia de conservar y fortalecer nuestro español. Los secunda el comercio, con los nombres de los establecimientos o con los anuncios comerciales. Por ejemplo, ya no hay en las tiendas lo que conocíamos como promociones, descuentos, ofertas o baratillos: ahora todo es “SALE”.
La segunda calamidad idiomática la integran los ministerios e instituciones públicas (no se sabe si tienen alguna “directriz”) que escriben sus siglas con letras minúsculas, a contrapelo de lo que establece la normativa. Según el Diccionario Panhispánico de Dudas (2005), las siglas se deben escribir con mayúsculas, si tienen hasta cuatro letras: UCR, UNA, C.C.S.S, MTSS. Si tienen más de esa cantidad, solamente se escribirán con mayúscula sus letras iniciales: Japdeva, Setena, Unesco, Unicef. Pero aquí, alguien inició la “moda” de las letras minúsculas y muchos la siguieron. Así tenemos: aresep, ina, ice, imn, mideplan, micitt, mh, minae y mopt, entre muchas otras.

Las más “coquetas”, visualmente, son: el mep, con una suerte de diéresis sobre la m, y la Universidad Técnica Nacional (uTn) que combina las letras, en donde la T en mayúscula parece que “cobija” a las otras dos acompañantes, en minúscula. También destaca el MINISTERIO DE cultura y juventud que escribe todas las palabras de su nombre con esa mezcla tan llamativa.

Una ley protectora del español

“Si nuestro idioma oficial es el español, según se establece en nuestra Carta Magna, no es extraño que exista una ley, entre miles, que busque protegerlo”. Así pensaba un asesor de español a quien, un día de tantos, por casualidad y sin recordar cómo, le cayó en sus manos la Ley 7623 y su Reglamento. Le llamó la atención su artículo cuarto que se refiere al uso del español: “Las normas prosódicas, ortográficas y gramaticales de la lengua española serán de uso obligatorio en la Administración Pública, la cual deberá prever el asesoramiento y los mecanismos necesarios para cumplir con esta disposición”. (Lo destacado no es del original). Asimismo, en su artículo siguiente señala quiénes deben velar por su cumplimiento: “Para proteger el idioma español, créase la Comisión Nacional para la Defensa del Idioma, como órgano de desconcentración máxima, adscrito al
al Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes” (Lo destacado no es del original).

¿Quiénes serán los defensores del idioma?

El Reglamento señala que “La Comisión Nacional estará integrada por un representante de cada una de las siguientes instituciones:
• MinisteriodeEducaciónPública
• MinisteriodeCultura,JuventudyDeportes
• AcademiaCostarricensedelaLengua
• Universidades estatales, seleccionadas por el Consejo Nacional de Rectores y
• AsociaciónCostarricensedeFilólogos”.
Este mismo artículo señalaba quiénes deberían integrar
la Comisión Nacional y las comisiones cantonales: “Los representantes deberán ser profesionales con el grado mínimo de licenciatura en Filología Española, Lingüística o Enseñanza del español. De no ser posible cumplir con este requisito, podrán ser nombrados escritores o personas con amplio conocimiento de la lengua española. Los miembros de la Comisión permanecerán cuatro años en sus cargos, podrán ser reelegidos y elegirán un Presidente. Una vez designados los representantes, el Ministro de Cultura Juventud y Deportes los nombrará”. 

¿Cuál es el espíritu de la ley?

Con la creación de esa Ley se pretende:
• “Promoverelrespetoaladiversidadlingüística.
• Promover el uso correcto del idioma español y de las lenguas aborígenes costarricenses.
• Apoyar las actividades de entidades públicas y privadas, tendientes a fortalecer la enseñanza y divulgación de la lengua española y de las lenguas indígenas costarricenses.

• Promover el conocimiento de las similitudes y diferencias del registro oral y escrito de la lengua española, así como sus ámbitos de aceptación social.

• Responder a las consultas de índole idiomática sobre las disposiciones de la Ley, que formulen personas físicas o jurídicas u organismos públicos o privados.

• Conocer las infracciones previstas en la Ley y gestionar las sanciones pertinentes aplicando los principios legales de razonabilidad, proporcionalidad y protección al interés público, sin detrimento de las disposiciones vigentes en materia de propiedad intelectual.

• Elaborar, ejecutar y evaluar su propio plan de trabajo anual, así como las directrices y políticas de trabajo tanto de la Comisión para la Defensa del Idioma Español y Lenguas Aborígenes Costarricenses, como de las Comisiones Cantonales”.

Antecedentes de la creación de la CADIE

Al haber tantos yerros idiomáticos por corregir, pensaba un quijotesco amigo, lo más acertado era proponerles a los concejales de la municipalidad de Alajuela crear la Comisión Alajuelense de Defensa del Idioma Español (CADIE) para que se encargara de esa tarea. Para tal propósito, lo más conveniente era plantear su integración con tres docentes de prestigio, conocedores del idioma y ciudadanos dispuestos a trabajar gratuitamente en defensa de nuestra “lengua materna”. Sin saber si existían las organizaciones indicadas en la ley, como Alonso Quijano, emprendió el camino...

Anécdotas de la CADIE

Las tres seleccionadas por el proponente fueron: Ani Brenes, conocida escritora y maestra jubilada, ganadora del Premio Carmen Lyra, Victoria Gaitán, profesora de Español del antiguo Colegio Universitario de Alajuela (hoy UTN), también pensionada, y Flora Jara, educadora y exconcejal, quien impartió español durante treinta años en el Instituto de Alajuela. Con estas personalidades, el éxito estaba asegurado. La propuesta fue aceptada con agrado por los ediles, máxime que entre ellos hay varios educadores. Pero, “el hombre propone y Dios dispone”: el día de la escogencia y de su respectiva juramentación, Victoria Gaitán no pudo presentarse. Ante esta situación, el proponente debió aceptar que lo incluyeran como miembro de la CADIE. En esa comisión municipal, el vicepresidente, Humberto Soto, también educador, decidió incorporarse.

Actividades en la ciudad de los mangos

Se propuso escoger una “mascota” y, como Alajuela es conocida como “la ciudad de los mangos”, lo usual hubiera sido representarse con esa fruta. No obstante, en una reunión con la vicealcaldesa Dinorah Barquero, se decidió que fuese no un mango, sino una manguita, en virtud de que el mayor número de las personas que nos enseñaron a leer y a escribir fueron maestras.

También decidieron confeccionar una “Boleta para corrección idiomática”, con el escudo de la municipalidad y su respectivo sello con la manguita como mascota. Cada integrante de la Comisión tiene su propio formulario para solicitar al infractor las correcciones idiomáticas que, a su entender, deben realizarse. Periódicamente los tres se reúnen para compartir sus experiencias y para planear actividades relativas a sus funciones. Así las cosas, pluma en ristre, los tres se desplazan por todos lados en defensa del español.

Para cumplir con el propósito de la divulgación, Radio Alajuela (1120 AM) transmite de lunes a viernes, tres veces al día, “Minuto del idioma”, espacio dedicado a brindar consejos idiomáticos a sus oyentes. Con esa misma función, se creó el “facebook” denominado “Comisión Alajuelense Defensa Español”. Asimismo, para anunciar lo nuevo de la RAE, se están instalando en varias instituciones llamativos carteles con esa finalidad y que están financiados por diversas empresas públicas y privadas. También se mantiene contacto diario con la Fundación del Español Urgente (Fundéu), organización española que trabaja en contacto con la Real Academia Española (RAE). La Fundación ofrece, cotidianamente, valiosos consejos idiomáticos y divulga lo más novedoso de nuestro idioma.

La limpieza comienza por casa

La primera gran batalla idiomática fue, precisamente, contra la municipalidad. El alcalde tuvo la buena idea de instalar, en el parque Calián Vargas, frente al Santamaría, un enorme rótulo metálico con el nombre de la ciudad. Lo malo fue que la obra artística contravenía las reglas de nuestra lengua pues la palabra “alajuela” adversaba lo establecido para los nombres propios. La alcaldía adujo que era una obra artística y que, como tal, debía respetarse. Por otra parte, cientos de educadores presionaban para que se arreglara el gazapo: ¿Cómo enseñamos a nuestros alumnos que los nombres propios se escriben con mayúscula, si la alcaldía “enseña” lo contrario? Ante la divergencia, el Concejo votó nueve a dos a favor de instalar la A (mayúscula) inicial en el nombre de la provincia. Luego votó once a cero a favor de dar el contenido económico necesario para cambiar la controversial “a”. El trabajo se realizó, después de varios meses de tensa espera. Así inició la CADIE sus funciones: desde adentro y enfrentando al Alcalde.

Una de las metas de la comisión municipal es que Alajuela, que es la segunda provincia en importancia del país, llegue a exhibir el primer lugar en el manejo correcto de nuestro idioma. Esto, por lo menos, en el cantón central, en su ayuntamiento y en las instituciones públicas que tienen credibilidad entre la ciudadanía.

El poder contra la razón

El MEP realiza, unas diez veces al año, pruebas para primaria, tercer ciclo y bachillerato. El responsable es el departamento popularmente conocido como “Control de Calidad”, que contrata a docentes de primaria y de secundaria como delegados ejecutivos y delegados de aula. Esto es, los responsables de recibir, custodiar, aplicar y devolver las pruebas que realizan los estudiantes. Las indicaciones para realizar esa labor están contempladas en sendos folletos o instructivos. El coordinador de la CADIE tuvo la “osadía” de señalarle al director de Control de Calidad que entre los dos instructivos había más de ciento ochenta errores idiomáticos, de todo tipo. Le envió una carta en la que le señalaba que como los folletos “van destinados a educadores y el remitente es Control de Calidad y que debe hacerle honor a su nombre, me atrevo a plantearle algunas mejoras idiomáticas para esos documentos”.

Los siguientes folletos se editaron sin ninguna falta, y el observador de los gazapos, que tenía más de quince años de ser delegado de aula, no volvió a ser nombrado como tal. Con el “derecho al berreo”, el afectado acudió, mediante carta explicativa, hasta al ministro del ramo, pero el asunto quedó como el tango aquel: “Silencio en la noche...”

Los grandes se conocen por los pequeños detalles

A la cadena internacional “PriceSmart” se le hizo la observación de que la palabra “membresía”, que usan en su publicidad, aunque no estaba del todo mal escrita, es más correcta en la forma membrecía. Se les explicó que la terminación –sía era más usual en las palabras que finalizaban con –es: burguésburguesía, feligrésfeligresía y que las que terminaban en vocal tenían otra: abogadoabogacía, cleroclerecía, miembromembrecía. Los altos personeros aceptaron la recomendación y, a un costo millonario, están cambiando los rótulos, documentos y otros, con la palabra recomendada, en toda América Latina en donde tienen negocios. Al menos eso fue lo que nos indicaron y que el cambio está en proceso, comenzando desde Guatemala.

Los mejores proyectos están por venir

La CADIE está tocando puertas para solicitar un espacio en los grandes medios de comunicación, escritos, radiales y televisivos, para divulgar lo nuevo del idioma, ofrecer consejos idiomáticos para mejorarlo y para contribuir con nuestra educación. La esperanza es que, así como los medios distorsionan el lenguaje, también contribuyan para mantenerlo, mejorarlo o “repararlo”.

También se espera que el Estado cumpla con su parte y obligue a sus instituciones a conocer y a respetar la ley.

Por su parte, la CADIE redoblará esfuerzos para que en el seno de la enseñanza, las escuelas, también se reúnan voluntades para conocer lo nuevo en la Ortografía de la RAE. La propuesta es llegar a todos los centros educativos de la Dirección Regional de Educación de Alajuela, que comprende seis cantones: Orotina, San Mateo, Atenas, Grecia, Poás y el Cantón Central de la provincia.

Paralelamente, se iniciará la batalla para sacar del olvido una buena intención que persigue mejorar nuestro idioma: en La Gaceta No 118 del viernes 19 de junio del 2009, en la sección de proyectos y con el expediente No 17282, se publicó el proyecto denominado “Defensa y fortalecimiento del idioma español y las lenguas aborígenes nacionales”. Este fue presentado por la diputada Lesvia Villalobos Salas y pasó a estudio e informe de la Comisión Permanente de Asuntos Sociales. Consideramos que este es un intento que se dio en procura de mejorar la Ley 7623, que tiene trece años de haber sido aprobada y dieciocho de ser ignorada.

Esperamos que en esta nueva administración, con Rolando González Ulloa, un diputado alajuelense y profesor de Español además, se pueda hacer algo por el proyecto que ya se presentó y que lleva cinco años en la Comisión Permanente de Asuntos Sociales. La idea es que no se quede, permanentemente, en la citada comisión legislativa, o, lo que es peor, que pase al archivo del olvido, sin pena ni gloria.

Ley No. 7623 del 11 de setiembre de 1996, publicada en La Gaceta No. 193 del 9 de octubre de 1996.

Reglamento a la Ley de Defensa del Idioma Español y Lenguas Aborígenes Costarricenses, No 35228- C del 28 de octubre del 2008.

Proyecto de ley “Defensa y fortalecimiento del idioma español y las lenguas aborígenes nacionales”, publicado en La Gaceta No 118 del viernes 19 de junio del 2009, en la sección de proyectos, con el expediente No 17.282.

Actas de la CADIE, 20013, 2014.

Actas del Concejo Municipal de Alajuela, 2013, 2014.

Archivo de la CADIE en custodia de su coordinador, Marcos Crisanto Bravo Castro.
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