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Reseña bibliográfica: Marietta Oviedo y su poesía “La casa del amor”

Contacte al Autor: Marietta Oviedo

El libro” La casa del amor” lo escribió con la intención de recorrer muchos parajes de su vida y evocar momentos de su infancia que viven en el corazón. “La casa del amor” no tiene edad, por eso no puedo decir que lo escribió solo para los niños, en realidad es para todas las edades, para todas aquellas personas que como yo queramos hacer resurgir nuestra infancia y para quienes somos educadores, con la lectura de estos poemas a nuestros alumnos, abrir el corazón a ese mundo que sigue ahí, dentro de uno mismo. 

Cada poema, es una historia, algo que tocó algún punto sensible del alma o un pequeño detalle observado y que cala en la mente tocando las fibras más íntimas de nuestro ser. 

El poema “Sembrar sonrisas” puede explicar con sencillez lo que significa una sonrisa para alguien que tenga el alma vacía, de ahí nació el poema. 

“Una sonrisa, 
¿Qué puede costar? 
Se irá la tristeza, 
el mal se alejará. 
Seremos como estrellas 
Que no se apagarán.” 

“Puentecito de mi tierra”, describe hasta cierto punto el pasaje de la infancia a la madurez, también todo puente puede significar una tragedia en la vida de una persona, o el camino que nos indica el recorrido que debemos elegir. En este caso, Marietta recuerda el puentecito que cruzaba tantas veces en su infancia, y que se mecía como una hamaca. 
“Puentecito de madera 
del pueblo donde nací, 
sobre tus hombros fuertes 
muchas veces me mecí.” 

Y, ¿quién olvida la casa donde se crió, donde dio sus primeros pasos?, en el poema “Infancia”, nos remonta a ese momento, en la casa en donde nos criamos las tardes de rayuela, el juego del escondido, recorrido alrededor de aquella casa, rodeada de verdes plantas y árboles frutales.

“Infancia, infancia 
me esconderé en un rincón, 
Que nadie nos vea 
llorar de emoción” 

Y así van apareciendo otros poemas que llenan de emoción a los niños, pues muchas veces han jugado y por qué no decirlo, yo también jugué con los animalitos que había en el campo, con insectos traviesos que subían por las paredes de mi casa, “La araña sonriente”, es un poemita que nos hace recordar esos bellos momentos en contacto con la naturaleza y la sobrevivencia, como ley de la vida. Y así, podría continuar con más ejemplos, pero llena más tu ser, el leerlos detenidamente y llevarlos a tu propia vida. 

Estos poemas no nacieron de un día para otro, forman parte de una larga lista de poesías que Marietta ha escrito a lo largo de su vida, y que finalmente, recopiló en un libro que junto con su editor y escritor nacional Guillermo Fernández, llamó “La casa del amor”, apadrinado por el escritor nacional de Literatura Infantil y Juvenil Carlos Rubio. 

Guillermo Fernández en su comentario sobre la obra dice: “Este es un libro de reencuentros con lo que nos iluminó cuando éramos más pesados y serios: el gato, la montaña, el puentecito, la sonrisa, el juego en compañía con los demás, el fantasma, la barquita en el estanque, la noche y sus elementos misteriosos, el mono en el zoológico, la mañana en la lechería… todo lo que nos evoca una razón de ser ya sin precio.” 

La escuela literaria de Marietta Oviedo ha sido la vida, pues desde joven se ha dedicado a enseñar a niños y adolescentes, nunca he pertenecido a círculos literarios, sin embargo, su participación en dos secciones del diario La Nación: “Revista Tambor” y “Suplemento Zurquí”, significaron un gran aprendizaje que la encaminaron hacia su madurez como escritora. 
Los aportes en esos medios y en otros, le permitieron trabajar todos los géneros literarios, entre ellos el ensayo, que a futuro desea pulir, para ir más allá de lo puramente lírico. 
Otro elemento importante en su espíritu para escribir poemas infantiles, ha sido la guitarra, instrumento musical que también le ha ayudado para darle ritmo y musicalidad a los poemas, así como a la declamación. Quienes la hemos oído declamar sus poemas, nos parece que los canta. 

Marietta ha desempeñado otros puestos importantes que también le han ayudado en su vida de escritora, además de redactora del suplemento “Tambor” y Zurquí, fue promotora cultural del Patronato Nacional de la Infancia, como educadora ha laborado en los colegios: Virgen de Guadalupe, Ricardo Fernández Guardia y el Técnico Profesional de Granadilla, donde labora actualmente.

Desde niña conozco a Marietta, pues es amiga y colega de mi madre y he reconocido siempre en ella el amor por lo natural, su sencillez y carisma me han hecho admirarla y la lectura de su libro, me ayudó a recordar aquellos momentos, cuando junto a mi madre jugábamos y nos contaba algún cuento a mi hermanito y a mí en el comedor de la casa. La recuerdo preocupada por sus padres y más adelante luchando para sacar adelante a sus hijos. 

Este libro llena de muchas vivencias a cualquier persona, y como maestra de preescolar, recomiendo su lectura, la cual estoy segura, motivará el espíritu juguetón y soñador de nuestros niños.

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