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Letras, Filosofía, Ciencias y Artes Costa Rica

Capacitación virtual… A pasos de gigante se convierte en un medio que propicia la actualización doce

Contacte al Autor: Gabriel Chávez Sánchez

Introducción
La actualización docente en los últimos años ha sido una de las preocupaciones más grandes que ha tenido el sistema educativo costarricense y por ende sus jerarcas: el miedo a lo nuevo, a lo desconocido, a salir del estado de confort en el que nos encontramos, a fracasar en el intento, a creer que no es necesario evolucionar, agita las bases ideológicas y academicistas que poseen los docentes.

Lo anterior se llama resistencia al cambio, pero esto revolucionó la era tecnológica, trajo consigo una serie de elementos que permitieron que los individuos perdieran el miedo al uso de dicha tecnología y comenzaran a creer en ella como un mecanismo que facilitaría todas las tareas cotidianas y ¿por qué no?, el aprendizaje y la actualización profesional.

Considerando lo anterior, el objetivo será describir el desarrollo que ha tenido la capacitación virtual en nuestro país y cómo esta crece a pasos de gigante, convirtiéndose en un medio que cada vez más encanta a los docentes y los conduce a una actualización profesional.

La Asamblea Legislativa de Costa Rica mediante la Ley N°8697 crea el Instituto de Desarrollo Profesional Uladislao Gámez Solano, institución que desde el 2008 se convierte en un medio que facilita las herramientas para mejorar el desempeño profesional de los docentes. A la fecha ha fungido como ente certificador de los procesos de capacitación y actualización que realizan los asesores específicos en las diferentes Direcciones Regionales del país y los procesos que esta dependencia directamente realiza en todo el territorio nacional.

Los docentes del siglo XXI han evolucionado y están demandando capacitación y actualización, pero con el inconveniente de que no tienen tiempo suficiente para asistir presencialmente, y por ende están buscando otras alternativas. Dentro de ellas se encuentra el b-learning, nombre que proviene del inglés blended learning (‘aprendizaje mezclado’), que consiste en un proceso académico semipresencial, es decir que deben participar en sesiones presenciales y virtuales para ganar un curso determinado.

Aunado a lo anterior surge el tema que nos tiene hoy aquí reflexionando: el e-learning, que consiste claramente en un aprendizaje en línea (online) que busca erradicar las barreras del tiempo, pues permite que los usuarios decidan en qué momento realizar las asignaciones que cada curso o capacitación les demanda, sin importar el momento exacto en el que lo realicen.

Este artículo, por lo tanto, se centrará en el e-learning o capacitación virtual a la cual se ven expuestos los docentes en estos tiempos en los que la actualización profesional se ha convertido en una necesidad imperiosa.

Presencialidad vs. virtualidad 
Es pertinente hacer un recuento de lo que se interpreta de la presencialidad y la virtualidad en los procesos de actualización y capacitación profesional.

La metodología de las capacitaciones que reciben los docentes y los procesos de actualización han ido evolucionando con el pasar de los años en búsqueda de la aceptación y aprobación de quienes acuden a estas. Cada vez escuchamos más las expresiones: “¡No tengo tiempo para asistir a cursos!”, “¡Estoy muy ocupado!”, Y lo que es peor aún: “¡Esos cursos son muy aburridos!”. Es común escuchar una infinidad de expresiones en torno a las capacitaciones a las cuales se ven expuestos los docentes y es que, a través de los tiempos, un alto porcentaje se ha realizado mediante la presencialidad de los participantes.

Al respecto Paniagua (2004) indica lo siguiente con relación a los procesos de actualización docente realizados por el Ministerio de Educación Pública:

Lamentablemente los esfuerzos de actualización que realiza el Ministerio de Educación son insatisfactorios, onerosos, con bajo o ningún impacto en la actividad de aula, inconsistente e incoherente, con pocas excepciones. No cuenta con un sistema formal de detección de necesidades. Las propuestas no siempre consideran el conocimiento previo y la experiencia acumulada de los educadores, por lo que usualmente parten de cero, o de la iniciativa de un funcionario gubernamental o experto internacional bien intencionado (p.13).

Paniagua lo que pretendía demostrar era que la actualización no estaba cumpliendo con los principios para los que fue creada, y mucho menos el efecto de la presencialidad estaba surtiendo el efecto que hace diez, quince o veinte años tenía. Ya la mayor cantidad de profesionales de la educación desea poder administrar su tiempo, y si deciden inscribirse a un curso de actualización o capacitación, poderlo hacer desde la comodidad de su casa y con la disposición de tiempo que ellos mismos puedan asignarle al trabajo y al reto que ha decidido emprender.

Considerando todo lo anterior es que surge la encrucijada entre la presencialidad y la virtualidad: ¿qué es lo que en verdad requieren los docentes en tiempos de cambio y de revolución tecnológica como en la que nos encontramos? Aunque “virtual” es un término que ya llevamos algunos años de escuchar, hasta este momento está tocando a las puertas de la actualización y capacitación profesional. Cada minuto que avanza nos encontramos con que ha salido una nueva aplicación, un nuevo teléfono celular, una nueva computadora portátil; en fin, la tecnología avanza a pasos agigantados y por su parte la capacitación y actualización no pueden quedarse atrás; de ahí que nos detengamos a hablar de la presencialidad.

Durante décadas las capacitaciones presenciales habían sido el único mecanismo para actualizarse: los docentes que deseaban mejorar o ampliar sus conocimientos debían desplazarse hasta la Meseta Central para poder matricular algún curso que les permitiera perfeccionar su quehacer diario. Conforme han ido pasando los años, los educadores están demandando más esa actualización producto de que no desean quedarse rezagados en comparación con sus alumnos, recordando que todos los días en los salones de clase aprenden algo nuevo y que, con total convicción, llegan a tratar de responder todas y cada una de las preguntas que sus estudiantes les plantean.

El método tradicionalista y conductista de la enseñanza presencial ha dejado de ser el principal mecanismo de capacitación y, como alternativa a él, ha surgido la virtualidad; esa que permite buscar espacios en nuestras apretadas agendas para capacitarnos en temas relevantes y atinentes a los requerimientos de nuestra labor diaria y que busca acercar dichos procesos a los docentes que por una u otra razón no pueden desplazarse hasta lugares específicos para actualizarse.

Entonces ¿qué es la virtualidad? o ¿qué me propicia la virtualidad? Estas y muchas preguntas más pueden permitir la realización de un análisis consensuado del origen y la necesidad de motivar a los educadores para que se continúen capacitando o inicien procesos de actualización mediante el uso de las herramientas web, mismas que les permitirán satisfacer los vacíos académicos que ellos determinen y que por ende posean. 

Al respecto la Real Academia de la Lengua Española (2016) nos instruye sobre lo que se interpreta del adjetivo “virtual”: “Que tiene virtud para producir un efecto, aunque no lo produce de presente, frecuentemente en oposición a efectivo o real”. Continúa diciendo: “Que tiene existencia aparente y no real” (p.1). Entonces la virtualidad en materia de actualización y capacitación profesional es aquella que permite que un individuo se capacite en tiempo real y sin necesidad de estar presente en el momento en que se ejecuta la misma. 

Estas estrategias virtuales deben propiciar que la colectividad pueda entender que el compromiso de la virtualidad lo asume el estudiante y no el tutor o profesor. Es el estudiante el que decide avanzar y al mismo tiempo se compromete a construir conocimientos.

Existen, en el nivel mundial, muchas organizaciones e instituciones con y sin fines de lucro que pretenden capacitar a individuos en diferentes áreas del conocimiento. Una de esas comunidades es FATLA (Fundación para la Actualización Tecnológica de Latinoamérica), la cual claramente entiende y comprende los orígenes del e-learning. Planeta FATLA, una comunidad digital 100% virtual (2016), nos indica quiénes son ellos:

Somos una comunidad digital que busca compartir información, interactuar con cibernautas del mundo y construir nuevo conocimiento para lograr la actualización tecnológica de Latinoamérica. Fuimos creados con carácter 100% virtual en la World Wide Web, es decir, somos una organización sin oficinas físicas en ningún país del mundo y que todos sus procesos operativos, administrativos y académicos son desarrollados íntegramente a través de Internet (p.1).

Considerando lo anterior, podemos concluir que la actualización profesional virtual inició hace ya varios años y que la utilización óptima depende de cada uno de nosotros, pues el ejemplo de la organización FATLA nos indica que ellos iniciaron esfuerzos desde el 2004 y que mucho antes habían desarrollado algunos proyectos en aras de capacitar a los docentes de las instituciones educativas, pero el desconocimiento de los mismos y la falta de interés limitó las oportunidades de desarrollo.

En Costa Rica hoy contamos con UPE, “La puerta al conocimiento”: un campus virtual para educadores creado por la Fundación Omar Dengo, mismo que inició operaciones en setiembre del 2014 y que busca:

Dotar a los docentes de una herramienta para facilitar su formación integral y actualizada. Cursos, recursos educativos, juegos y dinámicas para desarrollar diferentes habilidades, servirán para que los educadores de primaria y secundaria del país puedan aprender haciendo, en colaboración con colegas o educadores desde cualquier lugar y en cualquier momento (Fundación Omar Dengo 2016, p.1).

Entonces, ¿será la actualización virtual en estos días un desconocido? ¿O podríamos decir que ya se está convirtiendo en un viejo conocido?

Ventajas de la capacitación virtual
Es necesario analizar cuáles son los beneficios que presenta la capacitación y por ende la actualización virtual para los docentes, pues es en búsqueda de una educación de calidad que se incentiva a desarrollar estos procesos a lo largo y ancho del país.

¿Qué tan pertinente o necesario ha llegado a ser este mecanismo de actualización? ¿En verdad podríamos decir que está beneficiando a alguna población, o será solo un tema de percepción?

Al respecto, la autora Collazos (2014) indica lo siguiente, en cuanto a las ventajas de la capacitación virtual:

1.    Escalable, eficiente y rápida: Tiene la facilidad de crear y comunicar.
2.    Es consistente y tiene capacidad: Tiene la habilidad de alcanzar grandes niveles de cobertura dentro de tu grupo objetivo (sean empleados o estudiantes).
3.    Aprendizaje con alta retención: El aprendizaje semipresencial resulta tener mayores índices de retención del conocimiento, ya que apela a un mayor número de estilos de enseñanza.
4.    Ahorra tiempo y dinero: Reduce el tiempo en el que se está fuera del trabajo por tener que ir a estudiar, economiza el dinero que se gastaría en movilizarse y disminuye los costos de tener un salón de clases.
5.    Las actividades del aprendizaje son medibles y generan retorno de inversión: Al usar un Sistema de Administración de Aprendizaje, se puede seguir y rastrear el progreso de los estudiantes. 
6.    Reduce las huellas de carbono: Al hacer un entrenamiento vía Internet y testear el personal a través de quizzes online.
7.    Flexibilidad para encontrar gente: La educación virtual da la libertad a los empleados de aprender cuando y donde quieran y en su propio ambiente de estudio (p.1).

Todas estas preeminencias son las que han hecho cada vez más pretensiosa la actualización virtual. Vamos a explicar cada una de ellas para poder entender el valor que tienen hoy para los educadores: la primera de ellas nos indica que existe una gran capacidad para comunicar lo que se desea, busca en gran medida minimizar los tiempos y sobre todo generar eficiencia en las gestiones… Hablamos entonces de una capacidad ilimitada de retrasmitir y revelar información vital en tiempo real aunque los participantes no estén presentes.

El segundo mérito nos habla de un elemento importantísimo para el Ministerio de Educación Pública y es, claramente, la búsqueda de cobertura, pues existe un número elevado de docentes en Costa Rica que anhela capacitarse pero el contexto geográfico en el que se desarrolla actualmente se lo impide, lo cual vuelve más atrayente este proceso de actualización virtual.

La tercera virtud que nos expone la autora es la bimodalidad que se emplea en estos procesos virtuales y cómo se debe ajustar a las múltiples necesidades de aprendizaje de los participantes para que el mismo genere una aceptación y por ende una gran demanda, que logre cumplir con la proyección de atesorar las formas y mecanismos de realizar fases exitosas de aprendizaje a distancia.

La cuarta capacidad es, desde mi óptica, la más importante para el sector educativo, pues las preguntas siempre saltan a la luz: “¿Cuánto cuesta?” y “¿cuánto tiempo debo invertir?” “Si no tengo en qué transportarme ¿cómo puedo hacer?” Y un sinfín de cuestionamientos más. Y en la medida que todas estas preguntas reciban respuestas favorables generarán una reacción positiva y permitirán una acertada capacitación y actualización profesional. 

El quinto atributo revela la capacidad que tienen los entornos virtuales de medir el avance y desarrollo de un individuo, lo cual en las capacitaciones presenciales es bastante difícil de lograr pues los tiempos son muy reducidos y los grupos etarios muy diversos. La posibilidad de llevar un control por individuo le permite al estudiante –que en este caso concreto es un profesional de la educación– estar consciente de sus debilidades y sobre todo qué es lo que debe mejorar para culminar con éxito el curso; le da un sentido de importancia al participante y por ende lo motiva a seguir adelante. 

La sexta ventaja va de la mano de los programas que el mismo Ministerio de Educación Púbica ha promovido en todo el país, como lo es Bandera Azul Ecológica, que busca la protección de los recursos naturales y logra disminuir la huella negativa que a través de los años se ha ido dejando. Otro de esos grandes programas es el de “Menos papeleo, más educación”, que pretende en gran medida minimizar la contaminación que el papel produce en nuestro entorno. Ambos en su génesis buscan utilizar la tecnología y las herramientas que estén a nuestro alcance para mejorar la calidad de vida de los actores educativos, y qué mejor forma, en este caso, de propiciar la capacitación y actualización virtuales, como forma de disminuir el gasto y consumo desmedido de papel y otros materiales que generaban las capacitaciones presenciales.

Y por último, pero no menos importante, está la libertad de poder contestar un cuestionario a las diez de la noche, a la una de la mañana, en el receso del café o en los cuarenta minutos de almuerzo. Esta flexibilidad cautiva en gran medida a los profesionales de la educación, y cada día que pasa gana más adeptos que buscan estos procesos de actualización docente.

Entonces son muchos los méritos que posee la capacitación virtual, pero lo más transcendental es la disposición para aprender que debe existir en el estudiante, pues el aprendizaje en gran medida es constructivista y sobre todo induce a los participantes a innovar y a creer que las barreras no existen, que el conocimiento puede ser ilimitado.

Desventajas de la capacitación virtual
De igual manera como mencionamos muchas ventajas de la actualización virtual es necesario indicar las posibles desventajas que se pueden presentar en estos procesos, y que no escapan a la realidad circundante en la que se desenvuelven los participantes. Es pertinente indicar que la Real Academia de la Lengua Española (2016) puntualiza que una desventaja es: “Mengua o perjuicio que se nota por comparación de dos cosas, personas o situaciones” (p.1).

Considerando lo antes expuesto es pertinente determinar cuáles son esos posibles inconvenientes.

Según 20 Minutos Editora (2011), se pueden indicar las siguientes desventajas de la capacitación virtual:
1.    Soledad del alumno: A los estudiantes que no respondan a la autodisciplina y organización de tareas y necesiten apoyo y control en el estudio, se les desaconseja esta modalidad.
2.    Conocimiento tecnológico: El estudiante debe dominar las habilidades tecnológicas mínimas. 
3.    Falta de interacción: Muchos estudiantes valoran negativamente la ausencia de contacto personal con los docentes o el resto de alumnos. 
4.    Calidad de los medios: No todas las instituciones que imparten formación online cuentan con las herramientas tecnológicas necesarias para un proceso efectivo. 
5.    Alto rendimiento: En muchos casos, la formación online exige al estudiante mayor rendimiento que la presencial. La no asistencia a clases obliga a controlar el progreso de los alumnos con la entrega periódica de trabajos y, por tanto, se requiere una dedicación regular a los estudios (p.1).

El primer obstáculo radica en torno a la disciplina que deben autoejercerse los participantes, pues, tal y como lo indicamos en líneas anteriores, el reto es de quienes están capacitándose: son ellos quienes necesitan actualizarse y, por ende, deben experimentar el compromiso para manejar sus obligaciones en el entorno o aula virtual, lo cual puede no ser una habilidad en muchos profesionales de la educación.

El segundo aspecto, el cual a inicios de la era tecnológica fue una de las principales barreras que no escapó al sector educativo, es el conocimiento de la tecnología. En este campo se ha avanzado mucho en los últimos años, pues los individuos han tenido que renovarse y actualizarse en materia tecnológica, pero no deja de ser una posible preocupación a la hora de desarrollar tareas y trabajos en entornos virtuales.

La falta de interacción es una debilidad evidente que posee la virtualidad, pues nuestro sistema de formación ha estado permeado completamente por el contacto directo con el docente o capacitador, lo cual cambia completamente en estas nuevas tendencias de actualización profesional. Debe entonces haber una apertura directa y real al cambio.

Indudablemente la calidad es una de las preguntas que nos haríamos antes de matricular o ingresar a un curso virtual, pues el simple hecho de no conocer al instructor les genera un sentimiento de incertidumbre (y por ende, de rechazo) a los posibles participantes. No se trata simplemente de ofrecer un curso y que las personas se matriculen en el mismo; para poder desarrollar cursos virtuales se debe contar con una plataforma bastante robusta que permita el desarrollo en línea de todas las tareas que se proponen; de ahí que se debe ser muy cuidadoso a la hora de escoger un curso de actualización, pues se debe garantizar que la institución u organización posee la plataforma idónea para llevarlo a la práctica.

Y la última desventaja es que estas capacitaciones exigen un alto rendimiento por parte del participante, pues el avance se mide por las asignaciones que los estudiantes presentan y por la calidad de las mismas.

Me parece pertinente concluir este apartado con la cita de la siguiente frase:

“En el aprendizaje online lo que cuenta es la forma de motivar y no la cantidad de motivación”

-Matthew Guyan, Encargado de Capacitación y Desarrollo del Concejo Municipal de Lake Macquarie, Australia.

Calidad y efectividad de las capacitaciones virtuales
Cuando abordamos estos temas debemos preguntarnos lo siguiente: ¿Cómo evalúo un curso virtual para determinar si es de calidad? ¿Qué criterios debo considerar para establecer si el curso cumplió con mis expectativas? Son muchos los cursos virtuales que se ofrecen actualmente en el mercado, pero debemos ser muy selectivos a la hora de invertir recursos y tiempo en estos. 

Es importante que yo como demandante logre hacer una valoración detenida de la oferta que existe, para seleccionar todos aquellos cursos que llenen mis expectativas y que sean significantes para mí como individuo pues, de lo contrario, no generarán valor.

Existen muchos criterios y acepciones de las dimensiones que se deben evaluar en torno a los cursos virtuales, pero en el nivel general se emplean tres clasificaciones: la calidad técnica, la calidad del entorno y la calidad didáctica. Estas codificaciones permitirán hacer una evaluación y determinar el efecto que producen en los usuarios, recordando que el alcance dependerá de los intereses de la empresa o ente capacitador.

En cuanto a la efectividad de las capacitaciones virtuales, en la Revista Complutense de Educación los autores Chávez y Romero (2012) indican lo siguiente: 

Las evaluaciones de capacitación a través de e-learning han demostrado ser eficientes y efectivas. Por ejemplo, Hall & LeCavalier (2000) documentaron experiencias en IBM, que permitieron ofrecer cinco veces más aprendizaje, a un tercio del costo del método presencial, lo que produjo un ahorro de 200 millones de dólares. Otra experiencia documentada por los autores fue de la empresa Ernst & Young: ellos minimizaron los costos de capacitación en un 35%, al sustituir la capacitación presencial por un sistema de capacitación basado en AVA. Asimismo Tung, Huang, Keh & Wai (2009) describen que la capacitación ofrecida a través de cursos a distancia a militares de alto rango en Taiwán alcanzó niveles altos de efectividad, debido a que los participantes demostraron las habilidades adquiridas, tiempo después de concluida la capacitación. También Clark, Holstrom & Millaci (2009) reseñan algunos estudios que demostraron ser efectivos en cuanto al aprendizaje y aplicación del conocimiento y destrezas adquiridas. Finalmente, Brouse, McKnight, Basch & LeBlanc (2010) señalan la efectividad de un curso sobre la Promoción y Cuidados de la Salud, impartido en un AVA (p.92).

Considerando los antecedentes que mencionan estos autores, podríamos indicar que los procesos de capacitación y actualización virtual a los que aluden han sido efectivos y por ende de calidad; entonces estos mecanismos de capacitación sí surtirían el efecto para el cual fueron creados. Claro está que la calidad de cómo se lleven a la práctica los componentes técnicos, de entorno y de didáctica marcarán la diferencia, pero esto sería un análisis para otro artículo.

¿A dónde nos llevará la capacitación virtual?
Posterior al análisis realizado salta a la luz la pregunta: ¿A dónde nos llevará la capacitación virtual? Cualquiera de ustedes, amigos lectores, podría anotar en su buscador de Internet el siguiente texto: “capacitación virtual”, y ustedes ahí encontrarán desde las formas más elementales, como lo es el uso de las herramientas Word o Excel, hasta procesos de actualización como los mencionados por los autores citados anteriormente, o procesos de capacitación virtual para miembros de mesa de las elecciones de Perú 2016, entre otros. En Costa Rica ya hablamos de la educación universitaria virtual, y esto ha venido a contrarrestar las barreras que a través de los años han existido en el acceso a la educación universitaria presencial.

Al respecto, la señora Viceministra de Educación Superior de Colombia se refiere a la educación virtual desde todos sus ejes de la siguiente manera (Martínez, 2013):

Hoy nadie duda de los beneficios y de la necesidad de la virtualidad en la educación superior, pese a que las cifras de crecimiento de programas con esta modalidad no reflejan la progresión deseada en nuestro sistema. El número de pregrados y posgrados virtuales apenas cubre el 2.5% de toda la oferta de programas activos, mientras que en distancia la cifra llega al 9%, y la progresión estadística muestra que la creación de nuevos programas virtuales casi que duplica la de programas a distancia tradicional. En poco tiempo, de continuar la tendencia, habrá más programas virtuales que de distancia tradicional, en gran medida por el hecho de que Colombia ha ido creciendo exponencialmente su conectividad de Internet en la mayoría de regiones del país (p.15).

Considerando lo que indica la señora Martínez el crecimiento de la capacitación y educación virtual está siento exponencialmente positivo, y dentro de algunos años observaremos que la mayoría de estudiantes que concluyen los ciclos de la educación media buscará una formación virtual para obtener una actualización profesional, un técnico, un pregrado o posgrado mediante esta modalidad, pues les permitirá trabajar y estudiar: necesidades imperiosas del ser humano en estos tiempos.

Lo anterior me permite indicar que Costa Rica no está exenta de esta explosión virtual que ha venido dándose en la educación, y por ende en la capacitación y actualización del profesorado que, como ya hemos analizado, representa un alto porcentaje de recursos financieros para contar con profesionales a la altura de las exigencias y necesidades del entorno.

De aquí en adelante, depende de las mentes brillantes que existen en nuestro país el hecho de lograr asentar la capacitación virtual como el mecanismo por excelencia para mantener renovados los conocimientos de los educadores de nuestro país.

Consejos para el e-learning nauta
He denominado “e-learning nauta”, para efectos de este artículo, a aquel individuo que se adentra en los procesos de capacitación y actualización virtual y por consiguiente necesita algunas recomendaciones para que ese proceso sea lo más exitoso posible y cumpla con las expectativas con las que se acercó a probar estas modalidades.

Dentro de las miles y una recomendaciones y consejos que podemos encontrar en le web, me parecen bastante atinadas las que presenta la autora Viñas (2015):

1. Confirma los requisitos técnicos antes de empezar el curso: Asegura que tu ordenador dispone de todas las herramientas que vas a necesitar.
2. Planifica tu tiempo: La flexibilidad que ofrece un aprendizaje en línea, disponible las 24 horas del día, tiene como inconveniente la posibilidad de ir aplazando el momento de revisar el material, o la incapacidad de completar actividades en el tiempo establecido.
3. Interactúa con tus compañeros de curso: Para sacarle todo el partido a un curso online, es importante participar e interactuar con otros compañeros.
4. Pregunta tus dudas y mantén siempre una netiqueta: Cuando tengas dudas, siéntete libre de preguntar. Preguntar no sólo te da la oportunidad de que desaparezcan lagunas en tu comprensión, sino que además te da la oportunidad de descubrir otras lagunas que tienes y desconoces.
5. Persiste ante las dificultades: Los alumnos que completan los cursos con éxito no son necesariamente los que parten de un nivel más alto, sino aquellos que tienen un mayor nivel de tolerancia ante los problemas técnicos, buscan ayuda cuando la necesitan, trabajan cada día en el temario y prevalecen ante los retos. 
6. Actúa con integridad: Los cursos online toman medidas de seguridad cada vez más para corroborar que la persona que toma el curso no hace trampa. Es importante actuar con integridad, evitando el plagio (p.1).

Estos son al menos los consejos más elementales que debe saber un individuo antes de adentrarse al mundo de la actualización profesional virtual. Una de mis recomendaciones sería que primero experimenten la modalidad con un único curso para que puedan disfrutarlo al máximo, y conforme vayan dominando y desarrollando las destrezas tecnológicas podrán llevar más de un curso a la vez.

El e-learning nauta busca que el tiempo que invierte en procesos de capacitación sea aprovechado de la mejor manera, y por ello es necesario que entienda que la actualización virtual demanda grandes esfuerzos por parte del participante y sobre todo una disposición amplia de aprender haciendo. La virtualidad no debería limitar la interacción; más bien debe propiciar que dicha interacción sea con colegas de todo el país y ¿por qué no? del mundo entero.

Como conclusión
Podemos indicar que la capacitación virtual llegó para quedarse, que claramente a pasos de gigante se convierte en un mecanismo y en un medio que está propiciando que los docentes puedan cumplir con esos sueños y metas de actualización profesional, que puedan explotar al máximo el tiempo de que disponen para estos procesos y, sobre todo, que puedan mejorar y enriquecer sus conocimientos en aras de mejorar la calidad de la educación que les brindan a sus estudiantes, razón de ser en nuestra hermosa y abnegada profesión.

El profesionalismo y la entrega que cada uno de los docentes da todos los días en los salones de clase se ve retribuido en las muestras de cariño y respeto que puede recibir de cualquiera de los otros actores educativos. Es por ello que surge ese sentimiento y deseo de actualizarse… porque los docentes nos debemos a nuestros alumnos, y solo estaremos satisfechos cuando veamos que la labor académica y social que desarrollamos se cumpla.

Es por ello, estimados amigos docentes, profesionales de la educación, amantes del desarrollo educativo de nuestro país, que los insto a aprovechar las bondades de la tecnología. A ustedes, generaciones que nos han antecedido en la era tecnológica, a creer en que sí pueden soñar, que sí pueden y deben mantenerse actualizados y ¿qué mejor forma de hacerlo que desde la comodidad de sus casas? Recordemos que la tecnología se creó para facilitar la vida del ser humano, entonces ¿por qué no utilizaríamos el e-learning?

El éxito es un peldaño más arriba del fracaso, pero solo los arriesgados logran dar ese salto. Adelante, colegas; la capacitación y actualización virtuales nos esperan en un mundo nuevo por descubrir.

Referencias bibliográficas
20 Minutos Editora, S.L. (2011). “Algunas ventajas y desventajas de la formación “online””. Recuperado de URL//: http://www.20minutos.es/noticia/1261104/0/ventajas/desventajas/formacion-distancia/

Chávez, M. y Romero, L. (2012). Efectividad de un curso de capacitación en un ambiente virtual de aprendizaje. Universidad Autónoma de Nayarit (México) y Nova Southeastern University (EEUU). Recuperado de URL//: file:///C:/Users/SAN%20PEDRO/Downloads/39104-47595-2-PB.pdf/

Collazos, A. (2014). “Siete grandes ventajas de la educación virtual para tu empresa”. Recuperado de URL//: http://revistaeducacionvirtual.com/

Martínez, P. (2013) citado por Arboleda, N. y Rama, C. (2013). La educación superior a distancia y virtual en Colombia: Nuevas realidades. Recuperado de URL//: http://virtualeduca.org/documentos/observatorio/la_educacion_superior_a_distancia_y_virtual_en_colombia_nuevas_realidades.pdf/

Santoveña, S. (2005). Criterios de calidad para la evaluación de los cursos virtuales. Recuperado de URL//: http://tecnologiaedu.us.es/cuestionario/bibliovir/calidad.pdf/

Viñas, M. (2015). 6 consejos para tener éxito en un curso online. Academy TotemGuard y TotemGuard Recuperado de URL//:http://www.totemguard.com/aulatotem/2015/08/infografia-6-consejos-para-tener-exito-curso-online/

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